Un proyecto de arquitectura residencial no termina en los muros de la vivienda. El tratamiento del espacio exterior, el paisajismo y la relación con el entorno natural son componentes fundamentales que definen la experiencia completa del habitar.

El diseño paisajístico contemporáneo prioriza especies nativas y de bajo consumo hídrico, respondiendo a las condiciones climáticas locales y a una conciencia ambiental cada vez más presente en los mandantes.

La integración entre arquitectura y paisaje se logra cuando ambos se diseñan simultáneamente, generando transiciones fluidas y coherentes entre lo construido y lo natural.