La orientación de una vivienda es uno de los factores más determinantes en la calidad de vida de sus habitantes. Una correcta disposición respecto al sol puede significar ahorros significativos en climatización y una experiencia espacial mucho más confortable.
En el hemisferio sur, la fachada norte recibe la mayor cantidad de radiación solar durante el año. Esto la convierte en la orientación ideal para los espacios de uso diurno como estar, comedor y cocina.
Los dormitorios, en cambio, pueden orientarse hacia el este para recibir la luz matutina, o hacia el sur si se prefiere ambientes más frescos y de luz difusa.
El diseño arquitectónico debe considerar estas variables desde las primeras etapas del proyecto, adaptándose a las condiciones específicas del terreno y su entorno.